Las trampas de tu mente

Las trampas de tu mente

Cuando te das cuenta de que todo tu sufrimiento se debe única y exclusivamente a tus pensamientos sobre lo que está sucediendo en el momento concreto, o en el momento que viene a tu memoria causándote dolor,  es cuando puedes abrir una puerta que va a transformar tu vida por completo. Estás siendo consciente de las trampas de tu mente.

E­­­­­­­­n el momento en que sientas que algo te hiere, te irrita, te entristece y te bloquea,  tómate unos segundos para ser consciente de las cosas concretas que estás pensando en ese momento.  Recuerda que es  eso lo único que crea tu malestar. Si ya eres consciente de que eso que sientes, y por lo tanto piensas, es sólo una trampa de tu mente, puedes preguntarte:  ¿cómo me sentiría y qué haría en este momento  sin esos pensamientos?

Esa es tu realidad, esa es tu respuesta.  Ahí, es tu interior el que habla.  Ahí está tu mayor libertad y poder como ser humano.

Cuando te paraliza el miedo a que algo pueda repetirse o algo parecido vuelva a sucederte, no te manifiestas tú mismo.  El miedo te hace actuar de manera que aquello que temes se repetirá con toda seguridad de una manera o de otra, y tú estás perdiéndote el poder expresarte como tú eres en realidad con todo tu potencial y para tu satisfacción interior más grande. Hay en esta experiencia repetida una lección que tienes que aprender y que te hará más fuerte. En cuanto aprendas lo que la experiencia quiere mostrarte, dejará de ser dolorosa para ti.

Cuando te acercas mentalmente a eso que te horroriza y pruebas a verte en la situación sin los pensamientos que estas teniendo sobre ella que te hacen sufrir, cuando te ves simplemente como observador de lo que te sucede, pon atención a lo que hay en ti: paz.  Ahora es el único momento en el que estas conectado contigo mismo, con tu interior. Sólo tienes que hacer y decir lo que tu interior, que nunca se equivoca,  desea decir o hacer, en total libertad de tu ser.

Ir tomando consciencia de las trampas de tu mente,  neutralizar esos pensamientos y sacar el aprendizaje de ellos, es un proceso fascinante.  Para ayudarte en este proceso, puedes contar conmigo. Con mucho gusto te acompaño a la otra orilla, dándote las herramientas para que, cada vez que tu mente te quiera secuestrar y confundir dando crédito a pensamientos engañosos, debilitadores y paralizantes, puedas alcanzarla tú sólo.

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Mi pareja y yo no nos comunicamos

Mi pareja y yo no nos comunicamos

En general se puede pensar que la falta de comunicación en la pareja se debe a factores como el estrés, el cansancio o la falta de tiempo. La realidad es que, cuando alguien no se comunica, es sólo por dos motivos:

• Porque cree que la otra persona no va a comprenderle.

• Porque no siente suficiente interés por la otra persona

Cuando lo que decimos es rechazado o menospreciado por la pareja, se nos van quitando las ganas de comunicarnos con esa persona, es decir, de compartir con ella nuestros deseos, esperanzas, alegrías, inquietudes, preocupaciones o tristezas.

Si la comunicación ha existido y de pronto empezamos a sentir que algo ha cambiado, que se ha creado un silencio entre los dos, es conveniente prestar atención. Conviene observar que circunstancias se produjeron cuando empezó a crearse ese silencio.

Quizás hay heridas que curar, malentendidos que aclarar…  Estas cosas conviene resolverlas en el momento que suceden y no dejar que pase el tiempo pensando que la otra persona lo olvidará’ o que es mejor callar y evitar conflictos.

Es necesario tener generosidad, comprensión y capacidad para pedir disculpas y reflexionar sobre un comportamiento negativo con la pareja, para evitar repetirlo.

Si somos nosotros los ofendidos, si somos nosotros los que estamos cerrándonos a esta comunicación, conviene que nos demos cuenta de que ésta actitud no nos llevará a nada constructivo.  Esto es importante tenerlo en cuenta si queremos  seguir con nuestra pareja.

Exponer lo que nos ha dolido o molestado puede llevar a la otra persona a comprendernos mejor y, con nuestro perdón y una nueva oportunidad, podremos dar un paso más en la relación.

 A veces, la situación requiere la ayuda externa de un terapeuta, para facilitar el proceso de reencuentro de ambas partes.

Por otro lado, la falta de comunicación, como ya se ha mencionado, también pudiera ser debida a la falta de interés de una o ambas personas. En ese caso, es conveniente considerar la separación de alguien a quien no queremos o que no nos quiere, y darnos o darle la oportunidad de conocer a otra persona que sí sepa apreciarnos o apreciarle.

Cuando no hay comunicación, no hay felicidad en la pareja. No está la alegría de estar juntos. El silencio más grande es el de la falta de gestos y miradas de cariño y complicidad entre los dos.

Mantener o recuperar el interés y la alegría de estar juntos y, por tanto, la comunicación con la pareja es algo que conviene aprender y desarrollar.

En este sentido, junto con lo ya comentado más arriba, será bueno tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Escuchar al otro. La única forma de conocer a alguien es aprender a escucharle. Escucharle incluso cuando se queja, o dice que algo no le gusta.   Si se tiene eso en cuenta se puede evitar darle malos ratos y, de la misma forma, sabiendo qué cosas le hacen feliz, se tiene el poder de darle sorpresas y alegrías.

  • Hacer cosas juntos con las que los dos lo pasen muy bien.

  • Buscar aficiones o actividades en las que coincidan.

  • Ser responsable de la propia felicidad y bienestar. No esperar que sea el otro quien cargue con la responsabilidad de hacer feliz a su pareja. La responsabilidad de ser feliz es de cada uno.

  • Mostrar apoyo a la otra persona. Mostrarle que se está a su lado, que se confía en ella y en su capacidad para lograr lo que se propone.

  • Resolver los conflictos cuando los dos quieren cosas diferentes, mediante acuerdos con los que ambos se sientan beneficiados, para que ninguno sienta que no se le tiene en cuenta.

  • Todos los días hacer pequeños gestos de cariño y consideración, como de pasada, en las cosas más sencillas.                                     

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