El amor NO hace sufrir

El amor NO hace sufrir

El amor no hace sufrir.  Si estás viviendo una relación dolorosa no es por causa de otra persona, aunque lo creas. Cuando ponemos nuestro bienestar en manos de otros, estamos expuestos a que hagan con nosotros lo que quieran; cuando tomamos el timón de nuestra vida, el bienestar es nuestro, nos pertenece.

Hoy ya no te son útiles las penas ni los dolores de tu pasado, ya que fuiste tú quien los creaste en su momento con tus decisiones y tus conocimientos de entonces. Empieza ahora a construir la vida que quieres para ti. Es el momento de aprender y comprender que todo puede cambiar, incluso lo que actualmente te parece imposible.

Aunque tú no lo escuches, tu interior es muy sabio. Cuando no te sientes bien es porque no lo escuchas, no lo sigues.

Es importante que comprendas cómo incorporar el amor a tu vida. El amor de verdad, el que te eleva, el que te hace fuerte y generoso/a, el que te llena de alegría, el que te hace sentir seguro/a.

Debes saber que el amor no hace sufrir, no es sacrificio, no es dolor, no son celos, no es rabia, no es resentimiento, no es dependencia, no es angustia. Así que, si estás en una situación en la que te sientes de esa forma, o si te sentiste en el pasado y no quieres volver a sentirte así. ahora es el momento de cambiar eso para siempre.

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Rosa con mensaje de perdón, pedir perdón de manera efectiva.

Pedir perdón de forma efectiva.

Pedir perdón de forma efectiva

Para pedir perdón de forma efectiva, la próxima vez que suceda algo por lo que sientas que tienes que pedir perdón a alguien, prueba a sustituir el ‘perdóname’ por:
«Siento mucho que mi actitud/mis palabras te hayan hecho sufrir.
Hice mal. Hubiera tenido que  … -aqui dices lo que crees que hubieras tenido que hacer o decir- ¿Qué puedo hacer para compensarte?»

Puedes pedir a alguien que te perdone, pero eso no hace desaparecer el dolor y la sensación de no haber sido tenido/a en cuenta.  Puede que te dé otra oportunidad, pero no te ha perdonado en su interior, no se ha producido el desagravio, pero si le preguntas qué puedes hacer para compensarle ese dolor, llegas a su corazón con una fuerza imparable, te ganas su admiración y se siente querido/a por tu disposición.

Cuando el ofendido oye esta manifestación y es sincera, sus resistencias se desvanecen y da al otro la opción de enmendar su error y así el ofendido sentirse reconocido y respetado por ello.

Imagina por un momento un dolor o molestia que has sentido por la actitud de otra persona.  ¿Cómo te sientes mejor:  Si esa persona te pide perdón, o si te dice que lo lamenta profundamente, que es consciente de que tenía que haber actuado de tal o cual manera y te pregunta qué es lo que puede hacer para compensar tu dolor o incomodidad?

Y la persona que ha actuado mal ¿cómo se siente más fuerte?  Diciendo: ‘Por favor perdóname’, o diciendo con el corazón: ‘Siento el dolor que te he causado, no debí haber actuado así. ¿Qué puedo hacer para compensarte?

Esta pregunta tiene un poder sorprendente: Redime al ofensor y conforta al ofendido al dar la oportunidad de actuar de manera que se corrija inmediatamente el comportamiento no deseado.

 

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Mi pareja y yo no nos comunicamos

Mi pareja y yo no nos comunicamos

En general se pueda pensar que la falta de comunicación en la pareja se debe a factores como el estrés, el cansancio o la falta de tiempo. La realidad es que, cuando alguien no se comunica, es sólo por dos motivos:

• Porque cree que la otra persona no va a comprenderle.

• Por que no siente suficiente interés por la otra persona

Cuando lo que decimos es rechazado o menospreciado por la pareja, se nos van quitando las ganas de comunicarnos con esa persona, es decir, de compartir con ella nuestros deseos, esperanzas, alegrías, inquietudes, preocupaciones o tristezas.

Si la comunicación ha existido y de pronto empezamos a sentir que algo ha cambiado, que se ha creado un silencio entre los dos, es conveniente prestar atención. Conviene observar que circunstancias se produjeron cuando empezó a crearse ese silencio.

Quizás hay heridas que curar, malentendidos que aclarar…  Estas cosas conviene resolverlas en el momento que suceden y no dejar que pase el tiempo pensando que la otra persona lo olvidará’ o que es mejor callar y evitar conflictos.

Es necesario tener generosidad, comprensión y capacidad para pedir disculpas y reflexionar sobre un comportamiento negativo con la pareja, para evitar repetirlo.

Si somos nosotros los ofendidos, si somos nosotros los que estamos cerrándonos a esta comunicación, conviene que nos demos cuenta de que ésta actitud no nos llevará a nada constructivo.  Esto es importante tenerlo en cuenta si queremos  seguir con nuestra pareja.

Exponer lo que nos ha dolido o molestado puede llevar a la otra persona a comprendernos mejor y, con nuestro perdón y una nueva oportunidad, podremos dar un paso más en la relación.

 A veces, la situación requiere la ayuda externa de un terapeuta, para facilitar el proceso de reencuentro de ambas partes.

Por otro lado, la falta de comunicación, como ya se ha mencionado, también pudiera ser debida a la falta de interés de una o ambas personas. En ese caso, es conveniente considerar la separación de alguien a quien no queremos o que no nos quiere, y darnos o darle la oportunidad de conocer a otra persona que sí sepa apreciarnos o apreciarle.

Cuando no hay comunicación, no hay felicidad en la pareja. No está la alegría de estar juntos. El silencio más grande es el de la falta de gestos y miradas de cariño y complicidad entre los dos.

Mantener o recuperar el interés y la alegría de estar juntos y, por tanto, la comunicación con la pareja es algo que conviene aprender y desarrollar.

En este sentido, junto con lo ya comentado más arriba, será bueno tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Escuchar al otro. La única forma de conocer a alguien es aprender a escucharle. Escucharle incluso cuando se queja, o dice que algo no le gusta.   Si se tiene eso en cuenta se puede evitar darle malos ratos y, de la misma forma, sabiendo qué cosas le hacen feliz, se tiene el poder de darle sorpresas y alegrías.

  • Hacer cosas juntos con las que los dos lo pasen muy bien.

  • Buscar aficiones o actividades en las que coincidan.

  • Ser responsable de la propia felicidad y bienestar. No esperar que sea el otro quien cargue con la responsabilidad de hacer feliz a su pareja. La responsabilidad de ser feliz es de cada uno.

  • Mostrar apoyo a la otra persona. Mostrarle que se está a su lado, que se confía en ella y en su capacidad para lograr lo que se propone.

  • Resolver los conflictos cuando los dos quieren cosas diferentes, mediante acuerdos con los que ambos se sientan beneficiados, para que ninguno sienta que no se le tiene en cuenta.

  • Todos los días hacer pequeños gestos de cariño y consideración, como de pasada, en las cosas más sencillas.

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