Vencer el miedo es tu gran tarea.
Hay ocasiones en las que sientes miedo. Hay situaciones que, al hacerte un propósito, a veces vienen a tu mente porque en el pasado lo pasaste mal con ellas y te da miedo que vuelvan a repetirse, o, aunque no las hayas vivido, por el hecho de planteártelas repetidamente, la posibilidad de que suceda la situación temida te bloquea, debilita y atormenta.
En este artículo vamos a ver cómo superarlo para que no tenga poder sobre ti y puedas avanzar con claridad y fuerza.
Ejemplos de algunos miedos
- Tienes que hablar en público y solo de pensarlo te llenas de angustia. Temes que en aquel momento no te salga la voz o te olvides de lo que tienes que decir. Te da pavor imaginar que todos los demás se darán cuenta de tu inseguridad, que van a opinar de ti que eres ridículo e incapaz de hablar en público con normalidad.
- Imaginas que puede repetirse una situación en la que alguien te gritó y te avergonzó frente a otros. Solo de imaginarlo te sientes débil e incapaz de soportarlo.
- Tienes miedo de un posible rechazo profesional o personal, o de que alguien pueda abandonarte. Sientes que tu bienestar y tu tranquilidad dependen de ello y que, si eso sucede, no podras soportarlo. Esto te mantiene angustiado cuando piensas en ello.
Antídoto para vencer el miedo anticipatorio a que una situación angustiante suceda o se repita
Cualquiera que sea el disfraz de tu miedo, tienes un antídoto sorprendente para vencerlo:
Si sientes miedo ante una situacion que imaginas que puede ocurrir, la frase es:
«Espero con ganas que…»
Dedica unos minutos en calma a visualizar que aquello que tanto temes va a suceder en tu mente en este momento. Di:
«Espero con ganas que me quede sin voz en tal situación».
Obsérvalo. Mira cómo te quedas sin voz ante muchas o pocas personas, o cómo se te olvida el texto. Ahora tú observas la escena, lo esperas con ganas, estás sereno, y al estarlo se te ocurren cosas que puedes hacer de forma efectiva si eso sucede y observas mentalmente cómo lo resuelves con calma.
Repite esta frase varias veces y descubre la mejor manera de responder y actuar ante esa situación; la manera que te haga sentir más sereno y preparado, hasta que sientas que realmente lo esperas con ganas, para poner en práctica lo realizado mentalmente.
Estás preparado porque has previsto lo que tanto te atormenta, y has encontrado una solución o una acción que te hace sentir más competente y con más recursos.
Eso no significa que te mentalices para perder, sino todo lo contrario: visualiza lo que quieres conseguir con detalle, imagina que ya lo has logrado y conecta con la alegría y la emoción de haberlo conseguido. Observa mentalmente los caminos para ello.
Y cuando temas encontrarte con uno de esos fantasmas que te limitan, te frenan y te hacen sentir vulnerable, di:
«Espero con ganas que … «
y repite esta frase varias veces. Mientras lo haces, imagina cómo responderías ante esta situación. Cada vez que la repitas sentirás más confianza en ti mismo y podrás perseverar en tu objetivo sin que este contratiempo te debilite.
Por eso, en lugar de rehuir las dificultades por miedo a que dejen en evidencia una supuesta ‘incapacidad’, cada vez te sentirás más y más seguro en cualquier circunstancia.
Te daras cuenta de que nada es tan determinante como parecía y que, precisamente, aquellas situaciones que te gustaría poder hacer, pero que ahora te producen pánico, son las que te conviene trabajar y experimentar para ser libre emocionalmente y expresar tu poder personal.
Curiosamente, cuando haces frente a tus miedos y, en lugar de no querer pensar en ellos, te sitúas mentalmente en que aquello que te hace sufrir está ocurriendo ahora y dices:
«Espero con ganas que… «
(«Me quedo sin voz», «se me olvida el texto», «me gritan de pronto» o lo que sea que te cree tal desazón), consigues que desaparezcan dando paso a la confianza en tus propios recursos, pase lo que pase.
Seguramente te costará al principio, tendrás que repetirlo unas cuantas veces hasta que la escena ya no tenga ningún efecto sobre ti y sientas realmente que la esperas con ganas cuando vuelva a tu mente, para seguir con tranquilidad y confianza.
Al esperarlo con ganas has tenido tiempo y serenidad para pensar en las soluciones y acciones que llevarás a cabo si ocurre lo que temes.
Y ahora ya puedes visualizar tus proyectos con confianza, sin permitir que la duda te haga titubear.