Cabeza humana formada por pajaros volando simbolizando la liberación del miedo.

Cómo superar el miedo y la ansiedad

 

Vencer el miedo es tu gran tarea.

Hay ocasiones en las que sientes miedo. Hay situaciones que, al hacerte un propósito, a veces vienen a tu mente porque en el pasado lo pasaste mal con ellas y te da miedo que vuelvan a repetirse, o, aunque no las hayas vivido, por el hecho de planteártelas repetidamente, la posibilidad de que suceda la situación temida te bloquea, debilita y atormenta.

En este artículo vamos a ver cómo superarlo para que no tenga poder sobre ti y puedas avanzar con claridad y fuerza.

Ejemplos de algunos miedos

  1. Tienes que hablar en público y solo de pensarlo te llenas de angustia.  Temes que en aquel momento no te salga la voz o te olvides de lo que tienes que decir.  Te da pavor imaginar que todos los demás se darán cuenta de tu inseguridad, que van a opinar de ti que eres ridículo e incapaz de hablar en público con normalidad.

  2. Imaginas que puede repetirse una situación en la que alguien te gritó y te avergonzó frente a otros. Solo de imaginarlo te sientes débil e incapaz de soportarlo.

  3. Tienes miedo de un posible rechazo profesional o personal, o de que alguien pueda abandonarte. Sientes que tu bienestar y tu tranquilidad dependen de ello y que, si eso sucede, no podras soportarlo.  Esto te mantiene angustiado cuando piensas en ello.


Antídoto para vencer el miedo anticipatorio a que una situación angustiante suceda o se repita

Cualquiera que sea el disfraz de tu miedo, tienes un antídoto sorprendente para vencerlo:

Si sientes miedo ante una situacion que imaginas que puede ocurrir, la frase es:

«Espero con ganas que…»

Dedica unos minutos en calma a visualizar que aquello que tanto temes va a suceder en tu mente en este momento.  Di:

«Espero con ganas que me quede sin voz en tal situación».

Obsérvalo.  Mira cómo te quedas sin voz ante muchas o pocas personas,  o cómo se te olvida el texto.  Ahora tú observas la escena, lo esperas con ganas, estás sereno, y al estarlo se te ocurren cosas que puedes hacer de forma efectiva si eso sucede y observas mentalmente cómo lo resuelves con calma. 

Repite esta frase varias veces y descubre la mejor manera de responder y actuar ante esa situación; la manera que te haga sentir más sereno y preparado, hasta que sientas que realmente lo esperas con ganas, para poner en práctica lo realizado mentalmente.

Estás preparado porque has previsto lo que tanto te atormenta, y has encontrado una solución o una acción que te hace sentir más competente y con más recursos.

Eso no significa que te mentalices para perder, sino todo lo contrario: visualiza lo que quieres conseguir con detalle, imagina que ya lo has logrado y conecta con la alegría y la emoción de haberlo conseguido. Observa mentalmente los caminos para ello.

Y cuando temas encontrarte con uno de esos fantasmas que te limitan, te frenan y te hacen sentir vulnerable, di:

«Espero con ganas que … «

y repite esta frase varias veces.  Mientras lo haces, imagina cómo responderías ante esta situación. Cada vez que la repitas sentirás más confianza en ti mismo y podrás perseverar en tu objetivo sin que este contratiempo te debilite. 

Por eso, en lugar de rehuir las dificultades por miedo a que dejen en evidencia una supuesta ‘incapacidad’, cada vez te sentirás más y más seguro en cualquier circunstancia.

Te daras cuenta de que nada es tan determinante como parecía y que, precisamente, aquellas situaciones que te gustaría poder hacer, pero que ahora te producen pánico, son las que te conviene trabajar y experimentar  para ser libre emocionalmente y expresar tu poder personal.

Curiosamente, cuando haces frente a tus miedos y, en lugar de no querer pensar en ellos, te sitúas mentalmente en que aquello que te hace sufrir está ocurriendo ahora y dices:

«Espero con ganas que… «

(«Me quedo sin voz», «se me olvida el texto», «me gritan de pronto»  o lo que sea que te cree tal desazón),  consigues que desaparezcan dando paso a la confianza en tus propios recursos, pase lo que pase.

Seguramente te costará al principio, tendrás que repetirlo unas cuantas veces hasta que la escena ya no tenga ningún efecto sobre ti y sientas realmente que la esperas con ganas cuando vuelva a tu mente, para seguir con tranquilidad y confianza. 

Al esperarlo con ganas has tenido tiempo y serenidad para pensar en las soluciones y acciones que llevarás a cabo si ocurre lo que temes.

Y ahora ya puedes visualizar tus proyectos con confianza, sin permitir que la duda te haga titubear.

Conoce las trampas de tu mente. Aprende a cambiar tus pensamientos negativos

 

Cuando te das cuenta de que todo tu sufrimiento se debe únicamente a tus pensamientos sobre lo que está sucediendo en el momento concreto, o en el momento que vuelven a tu mente causandote dolor,  es cuando puedes abrir una puerta que va a transformar tu vida por completo. Estás siendo consciente de las trampas de tu mente.

E­­­­­­­­n el momento en que sientas que algo te hiere, te irrita, te entristece y te bloquea,  tómate unos segundos para ser consciente de las cosas concretas que estás pensando en ese momento.  Recuerda que son esos pensamientos los que crean tu malestar. Si ya eres consciente de que eso que sientes, y por lo tanto piensas, es sólo una trampa de tu mente, puedes preguntarte:  ¿cómo me sentiría y qué haría en este momento  sin esos pensamientos?

Esa es tu realidad, esa es tu respuesta.  Ahí es tu interior el que habla.  Ahí está tu mayor libertad y poder como ser humano.

Cuando te paraliza el miedo a que algo pueda repetirse o algo parecido vuelva a sucederte, no eres tú mismo y ese miedo te hace actuar de manera que aquello que temes se repetirá con toda seguridad de una manera o de otra, y tú estás perdiéndote el poder expresarte como tú eres en realidad con todo tu potencial y para tu satisfacción interior más grande. Hay en esta experiencia repetida una lección que tienes que aprender y que te hará más fuerte. En cuanto aprendas lo que la experiencia quiere mostrarte, dejará de ser dolorosa para ti.

Cuando te acercas mentalmente a eso que te horroriza y pruebas a verte en la situación sin los pensamientos que estas teniendo sobre ella que te hacen sufrir, cuando te ves simplemente como observador de lo que te sucede, pon atención a lo que hay en ti: paz.  Ahora es el único momento en el que estas conectado contigo mismo, con tu interior. Sólo tienes que hacer y decir lo que tu interior, que nunca se equivoca,  desea decir o hacer, en total libertad de tu ser.

Ir tomando consciencia de las trampas de tu mente,  neutralizar esos pensamientos y sacar el aprendizaje de ellos, es un proceso fascinante.  Para ayudarte en este proceso, puedes contar conmigo. Con mucho gusto te acompaño a la otra orilla, dándote las herramientas para que, cada vez que tu mente te quiera secuestrar y confundir dando crédito a pensamientos engañosos, debilitadores y paralizantes, puedas alcanzarla tú sólo.

 

El amor NO hace sufrir

 

El amor no hace sufrir.  Si estás viviendo una relación dolorosa no es por causa de otra persona, aunque lo creas. Cuando ponemos nuestro bienestar en manos de otros, estamos expuestos a que hagan con nosotros lo que quieran; cuando tomamos el timón de nuestra vida, el bienestar es nuestro, nos pertenece.

Hoy ya no te son útiles las penas ni los dolores de tu pasado, ya que fuiste tú quien los creaste en su momento con tus decisiones y tus conocimientos de entonces. Empieza ahora a construir la vida que quieres para ti. Es el momento de aprender y comprender que todo puede cambiar, incluso lo que actualmente te parece imposible.

Aunque tú no lo escuches, tu interior es muy sabio. Cuando no te sientes bien es porque no lo escuchas, no lo sigues.

Es importante que comprendas cómo incorporar el amor a tu vida. El amor de verdad, el que te eleva, el que te hace fuerte y generoso/a, el que te llena de alegría, el que te hace sentir seguro/a.

Debes saber que el amor no hace sufrir, no es sacrificio, no es dolor, no son celos, no es rabia, no es resentimiento, no es dependencia, no es angustia. Así que, si estás en una situación en la que te sientes de esa forma, o si te sentiste así en el pasado y no quieres volver a sentirte así, ahora es el momento de cambiar eso para siempre.

Rosa con mensaje de perdón, pedir perdón de manera efectiva.

Pedir perdón de forma efectiva.

 

Para pedir perdón de forma efectiva, la próxima vez que suceda algo por lo que sientas que tienes que pedir perdón a alguien, prueba a sustituir el ‘perdóname’ por:
«Siento mucho que mi actitud/mis palabras te hayan hecho sufrir.
Hice mal. Hubiera tenido que  … -aqui dices lo que crees que hubieras tenido que hacer o decir- ¿Qué puedo hacer para compensarte?»

Puedes pedir a alguien que te perdone, pero eso no hace desaparecer el dolor y la sensación de no haber sido tenido/a en cuenta.  Puede que te dé otra oportunidad, pero no te ha perdonado en su interior, no se ha producido el desagravio, pero si le preguntas qué puedes hacer para compensarle ese dolor, llegas a su corazón con una fuerza imparable, te ganas su admiración y se siente querido/a por tu disposición.

Cuando el ofendido oye esta manifestación y es sincera, sus resistencias se desvanecen y da al otro la opción de enmendar su error y así el ofendido sentirse reconocido y respetado por ello.

Imagina por un momento un dolor o molestia que has sentido por la actitud de otra persona.  ¿Cómo te sientes mejor:  Si esa persona te pide perdón, o si te dice que lo lamenta profundamente, que es consciente de que tenía que haber actuado de tal o cual manera y te pregunta qué es lo que puede hacer para compensar tu dolor o incomodidad?

Y la persona que ha actuado mal ¿cómo se siente más fuerte?  Diciendo: ‘Por favor perdóname’, o diciendo con el corazón: ‘Siento el dolor que te he causado, no debí haber actuado así. ¿Qué puedo hacer para compensarte?

Esta pregunta tiene un poder sorprendente: Redime al ofensor y conforta al ofendido al dar la oportunidad de actuar de manera que se corrija inmediatamente el comportamiento no deseado.

Mi pareja y yo no nos comunicamos

 

En general se puede pensar que la falta de comunicación en la pareja se debe a factores como el estrés, el cansancio o la falta de tiempo. La realidad es que, cuando alguien no se comunica, es sólo por dos motivos:

• Porque cree que la otra persona no va a comprenderle.

• Porque no siente suficiente interés por la otra persona

Cuando lo que decimos es rechazado o menospreciado por la pareja, se nos van quitando las ganas de comunicarnos con esa persona, es decir, de compartir con ella nuestros deseos, esperanzas, alegrías, inquietudes, preocupaciones o tristezas.

Si la comunicación ha existido y de pronto empezamos a sentir que algo ha cambiado, que se ha creado un silencio entre los dos, es conveniente prestar atención. Conviene observar qué circunstancias se produjeron cuando empezó a crearse ese silencio.

Quizás hay heridas que curar, malentendidos que aclarar…  Estas cosas conviene resolverlas en el momento que suceden y no dejar que pase el tiempo pensando que la otra persona lo olvidará o que es mejor callar y evitar conflictos.

Es necesario tener generosidad, comprensión y capacidad para pedir disculpas y reflexionar sobre un comportamiento negativo con la pareja, para evitar repetirlo.

Si somos nosotros los ofendidos, si somos nosotros los que estamos cerrándonos a esta comunicación, conviene que nos demos cuenta de que esta actitud no nos llevará a nada constructivo.  Esto es importante tenerlo en cuenta si queremos  seguir con nuestra pareja.

Exponer lo que nos ha dolido o molestado puede llevar a la otra persona a comprendernos mejor y, con nuestro perdón y una nueva oportunidad, podremos dar un paso más en la relación.

 A veces, la situación requiere la ayuda externa de un terapeuta, para facilitar el proceso de reencuentro de ambas partes.

Por otro lado, la falta de comunicación, como ya se ha mencionado, también pudiera ser debida a la falta de interés de una o ambas personas. En ese caso, es conveniente considerar la separación de alguien a quien no queremos o que no nos quiere, y darnos o darle la oportunidad de conocer a otra persona que sí sepa apreciarnos o apreciarle.

Cuando no hay comunicación, no hay felicidad en la pareja. No está la alegría de estar juntos. El silencio más grande es el de la falta de gestos y miradas de cariño y complicidad entre los dos.

Mantener o recuperar el interés y la alegría de estar juntos y, por tanto, la comunicación con la pareja es algo que conviene aprender y desarrollar.

En este sentido, junto con lo ya comentado más arriba, será bueno tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Escuchar al otro. La única forma de conocer a alguien es aprender a escucharle. Escucharle incluso cuando se queja o dice que algo no le gusta.   Si se tiene eso en cuenta se puede evitar darle malos ratos y, de la misma forma, sabiendo qué cosas le hacen feliz, se tiene el poder de darle sorpresas y alegrías.

  • Hacer cosas juntos con las que los dos lo pasen muy bien.

  • Buscar aficiones o actividades en las que coincidan.

  • Ser responsable de la propia felicidad y bienestar. No esperar que sea el otro quien cargue con la responsabilidad de hacer feliz a su pareja. La responsabilidad de ser feliz es de cada uno.

  • Mostrar apoyo a la otra persona. Mostrarle que se está a su lado, que se confía en ella y en su capacidad para lograr lo que se propone.

  • Resolver los conflictos cuando los dos quieren cosas diferentes, mediante acuerdos con los que ambos se sientan beneficiados, para que ninguno sienta que no se le tiene en cuenta.

  • Todos los días hacer pequeños gestos de cariño y consideración, como de pasada, en las cosas más sencillas.                                      

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